Podemos observar que el “NO” lo usamos para brindar siempre una negativa sobre algo que se presenta como displacentero, evasivo, que genera malestar, entre otras; y estamos posiblemente en lo correcto, pues el “NO” debe ser respetado y aceptado por todos. Vamos a realizar un viaje donde encontremos el valor, la realidad y como actuar para hacer valer y respetar nuestro criterio, nuestro “NO”.

Se hace imprescindible que entendamos la importancia que nos brinda el “NO”, usándolo para protegernos y dimitir de algo que no queremos o que para nosotros no esta bien. Resulta muy fácil decir “NO” al otro cuando estamos enfadados o no queremos algo; pero lo realmente difícil es decirme a mí que “NO”, poniendo por encima y como prioritario lo que es realmente bueno para mí.

El “NO” positivo

el "NO" positivo. iyoud.org
EL VALOR DEL “NO”

El “NO” se presenta como positivo cuando estamos haciendo uso de este para obtener un beneficio o evitar un malestar; esto entendido siempre desde la triangulación que se observa entre la relación que tengo con el otro y conmigo mismo. Cuando logro decirme a mí mismo que “NO”, pudiendo decidir entre lo más adecuado y prioritario en realidad para mí, estoy ante un “NO” positivo.

Este “NO” guarda relación con las características atovalorativas de las personas, pues al tener el criterio de autoconoconocimiento adecuado, puedo tomar desiciones positivas; para entenderlo de otra manera pondré un ejemplo: siempre he querido salir con una chica/o, siempre he estado enamorado de ella/el a mi parecer; el día que por fin acepta una invitación a salir, resulta que se me cruza con un examen de la universidad y debo estudiar. Ahora bien, acá podemos observar dos premisas importantes para la persona, pues las dos tienen un valor importante para ella/el. Lo mas normal es que esta decisión nos genere un conflicto, pues las dos demandan covalencias positivas, las dos me agradan. Pero es precisamente donde tenemos que pensar en nosotros, de una manera racional, para poder decirnos que “NO” a nosotros mismos primero que todo.

El “NO” positivo podríamos observarlo a partir de la respuesta negativa “NO” a la chica/o con la que deseo salir; pensando siempre en que primero estoy yo y mi crecimiento antes que todo lo demás. Siempre tengo que tener en cuenta que primero estoy yo, de segundo estoy yo y de tercero sigo estando yo; esto siempre entendido desde el criterio estructurado y adecuado ante mi y por ende ante el otro, sin pasar por encima, ni con atropellos. Por consiguiente, debo entender que esta en juego mi futuro, siendo este mi prioridad; la chica/o puede esperar unos días, demostrando también el interés hacia mí y hacia mi bienestar.

Según lo mencionado anteriormente, podemos ver que el “NO” positivo hace referencia al aprendizaje de decirme “NO” a mí mismo, no al otro y respetando ese “NO”; donde podamos darnos nuestro lugar para poder así respetar el lugar del otro.

El “NO” negativo

nuestra el valor del no. iyoud.org
EL VALOR DEL “NO”

El “NO” negativo hace referencia a las situaciones en las cuales no me puedo decir que “NO” a mí mismo y por ende tampoco al otro. Muchas veces nos encontramos en situaciones en las cuales se nos dificulta decirle que “NO” a las otras personas, ya sea amigos, familia, entre otras. Vale la pena rescatar, que las características personológicas son un aprendizaje en su vida de estructuración, haciendo parte de los procesos autovalorativos, se puede aprender y reaprender; esto a partir del autoconocimiento y la estructuración de los proceso autovalorativos.

Decir “NO” de una manera adecuada y positiva para nosotros es un constante aprendizaje sobre nosotros. Retomando el ejemplo del apartado anterior, podremos ver cómo se aplica este “NO” a partir de una estructuración inadecuada.

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Cuando optamos por la decisión de salir con la chica/o y dejar a un lado nuestro examen, estamos decidiendo en pro de un “NO” emocional; este “NO” va a permitirnos tener un momento placentero a partir de una perdida. Esta perdida en un momento se va a ver opacado por la ganancia a corto plazo, pero va a dar dificultades para nuevas desiciones y demás. Este “NO”, podría asumirse como un “NO” negativo, pues estamos pensando en la inmediatez y lo que esto conlleva; pues, si pensamos un poco mas, la chica/o, si en realidad le gusto, podrá esperarme a que termine los exámenes, siempre queriendo lo mejor para mi. Por lo tanto, seria una decisión no muy acertada, dejar tu vida y tus sueños por otra persona; y es acá donde observamos otra arista de difícil comprensión del “NO”: que difícil es decirle que “NO” al otro.

Aprendizaje

aprendizaje del valor del no. iyoud.org
EL VALOR DEL “NO”

Cómo se ha mencionado anteriormente, el “NO”, al hacer parte de los procesos personológicos, empezando desde la base de sus procesos autovalorativos, se aprende. Aveces nos parece difícil que nos hayan enseñado o hayamos aprendido a decir que “NO” de una manera inadecuada, pues lo primeros cimientos son los padres; los padres siempre quieren lo mejor para los hijos, pero como les digo a mis pacientes, los padres no vienen con un librito debajo del brazo de como ser buenos padres. La idea no es buscar si soy culpable por aprender mal o si es culpable el otro por enseñar mal; nuestro énfasis debe posicionarse desde lo que puedo mejorar, lo que quiero para mí y darle EL VALOR DEL “NO”

Para explicarlo desde un ángulo mas perceptible y cercano a todos voy a poner situaciones de ejemplo donde la enseñanza y el aprendizaje se vivencia negativamente frente al “NO”. Siempre hemos tenido esas situaciones donde estamos en medio de una reunión familiar; empiezan a llegar todos los integrantes de la familia y por ende los padres le piden al niño que vaya y salude a sus familiares;

el niño se niega a saludarlos, por lo que es obligado a hacerlo. Ante esta situación, los padres no supieron cómo abordarla, por lo que decidieron obligarlo a hacerlo y no respetar su “NO”. podríamos decir que también están enseñando normas de cortesía, pero es fundamental encontrar la forma de enseñar; no es bueno invalidar su no, es diferente si el entiende y asume que es bueno hacerlo, que es una norma de cortesía. De otra forma, si se le impone, el niño no tendrá un cambio de actitud y él refuerzo de su “NO” quedara invalidado. El podrá asumir, no de una manera consciente, que su “NO” puede ser un sí, o no tiene la misma validez.

A partir de ahí, el niño podría empezar a estructurar un “NO” que no lo representa, que por más que no quiera hacerlo, puede cambiar. El niño vivencia que su “NO” puede ser un sí; siendo difícil decir que “NO” en otras situaciones y mas cuando empieza a identificarse con otros y con grupos; de los cuales quiere hacer parte y en los cuales verá si es necesario negociar sus desiciones; que no esta del todo mal, pero siempre pensando en un bienestar mas general y propio. También se puede dar la situación en donde los padres sean muy permisivos, que a todo digan que sí.

El niño no aprenderá a decir “NO” ni a qué le digan que “NO”, por lo tanto no sabrá establecer limites o se le dificultara, y su reacción ante frustración y demás será fuerte. Es tan simple como el observar del niño de las discusiones de sus padres y como ve reflejado la invalidación del “NO”, pudiéndose asumir como propio; o en el colegio, los profesores al amonestar; los mismos niños entre ellos en sus relaciones también, y así en muchas otras.

Es momento de empezar a preocuparnos por nosotros mismos, fortalecer nuestros procesos autovalorativos y ponernos en funcionamiento de nosotros. Como se ha mencionado antes, es cuestión de reaprender, de salirnos de nuestra zona de confort y generar cambios positivos; empezando a identificar racionalmente entre las situaciones si son adecuadas para nosotros o no, comenzando con nuestro propio “NO”, observando si es lo que quiero en realidad. Al principio puede ser que nos cueste identificarlo y sobre todo decir y mantener el “NO”, pero como todo es cuestión de acción y repetir.

Después de que lo repites y se introduce dentro de tus hábitos y comportamiento propio, las desiciones se tomaran de una manera adecuada. Lo esencial no es buscar culpables ni quedarnos en lo mismo; lo esencial es buscar soluciones y mejorar, pues con lamentos solo se vive en el pasado y no se puede solucionar nada; es importante entenderlo y saber de donde sale, pero no quedarse ahí, transformarlo y generar una calidad de vida exitosa y placentera.

Diego Bejarano Psicologo

Soy un psicólogo integral, siempre enfocado en el bienestar tanto individual de las personas como colectivo. Enfatizando en el crecimiento y desarrollo de la persona, implicado, generando cambios reales y positivos, convirtiendo los problemas en oportunidades. Mi forma de accionar es dinámica, adaptándome a cualquier situación, persona y contexto, aportando lo mejor de mí para tu bienestar.

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EL VALOR DEL “NO”

Categorías: Psicología

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