El conductismo es considerado un enfoque de la psicología, el cual tiene como objeto de estudio la conducta de los sujetos (todo el tiempo nos estamos comportando); para ello, busca describirla, explicarla, predecirla y controlarla*. Es en este último término donde haremos un alto, ya que si bien en el conductismo se habla de controlar la conducta, esto no quiere decir que podamos manipular la forma en la que se comportan las demás personas a nuestro antojo. Más bien, estamos hablando de reconocer los factores por los cuales una conducta se presenta y así mismo, analizar aquellos por los que esta misma se mantiene en el tiempo (Peña, 2010).

Dejando claro lo anterior, decimos entonces que el conductismo se basa en el método cientifico para estudiar la conducta, este debe ser ordenado, analítico, reproducible y refutable. Es por esto que con más de un siglo de trayectoria, algunas teorías conductistas  del comportamiento se mantienen vigentes hasta el día de hoy y por el contrario, otras han sido discutidas o actualizadas.

Si todo es conducta para el conductismo ¿Puede estudiar el PENSAMIENTO AUNQUE NADIE PUEDA VERLO?

Ya hemos hablado de que el conductismo tiene como objeto de estudio la conducta y que para ello se basa en el método científico; pero ahora, ¿cómo puede una ciencia tan rigurosa estudiar algo tan privado como lo son nuestros pensamientos? Pues bien, una de las clasificaciones del comportamiento que hace este enfoque es la siguiente: conductas aparentes  y conductas no aparentes. Las conductas aparentes las podemos definir como las actuaciones realizadas por los sujetos las cuales son visibles por individuos externos; un ejemplo de esto es caminar o bailar. Por otra parte, las conductas no aparentes son eventos privados; es decir sucesos que ocurren en un individuo los cuales solo pueden ser observados por él mismo; aquí encontramos conductas como meditar o pensar (Bueno, 2011).

Entonces, si los pensamientos son conductas no aparentes podríamos inferir que al ser considerados comportamientos pueden ser medidos; mejor aún, en psicología clínica por ejemplo son una fuente importante en la recolección de información del sujeto. En suma, se han diseñado técnicas de recolección de información para este tipo de conductas; con el fin de que sean accesibles para posteriormente ser analizadas e interpretadas (Tinyana,2015); y así mismo cumplir con los lineamientos del método científico.
Denominamos operacionalización de variables al proceso de transformar variables psicológicas abstractas como las conductas no aparentes en variables concretas y específicas para que estas puedan ser medidas de una forma objetiva (Tinyana, 2015). Adicionalmente, una de las técnicas más destacadas en la recolección de datos y en la cual se puede evidenciar el proceso descrito anteriormente, es el registro conductual.

Un enfoque heterogéneo.

Es importante resaltar que  el CONDUCTISMO en Psicología ha tenido que renovarse constantemente y que ahora es un enfoque tan heterogéneo que en este momento cuenta con diversas escuelas y representantes. Un ejemplo de esto lo podemos hallar en la psicología clínica, ya que allí podemos encontrar tres generaciones de terapias diferentes desde el punto de vista conductual. Es por esto que al día de hoy podemos destacar desde los conductistas más radicales (terapias de primera generación), para los cuales la explicación de la conducta se reduce a conceptos como estímulos, respuestas o condicionamiento. Hasta conductistas que han establecido sus prácticas en una psicología basada en la evidencia, la cual utiliza herramientas tales como el mindfulness dentro de sus intervenciones (terapias de tercera generación) (Ramírez y Corredor, 2015).

Sin embargo, todos convergen en que ven al estudio de la conducta como una disciplina objetiva, por lo cual se esfuerzan porque sus afirmaciones sean válidas y confiables (Peña, 2010).

Si quieres conocer más de los representantes de este enfoque y de las tres generaciones de terapias conductuales que se pueden estudiar; no olvides dejarlo en los comentarios y con gusto sumaremos este contenido.

REFERENCIAS: CONDUCTISMO en Psicología

Bueno, R. (2011). Los eventos privados: del conductismo metodológico al interconductismo. Universitas Psychologica10(3), 949-962.

Peña, T. (2010). ¿Es viable el conductismo en el siglo XXI?. Liberabit16(2), 125-130.

Ramirez, L. O., & Corredor, F. P. (2015). Aproximaciones conductuales de primera, segunda y tercera generación frente a un caso de ludopatía. Revista Iberoamericana de Psicología8(1), 51-61.

Tintaya, P. (2015). Operacionalización de las variables psicológicas. Revista de Investigacion Psicologica, (13), 63-78.

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Categorías: Psicología

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